Los saldos del conflicto magisterial

Posted on 20:16 by Hugo Triano Gomez | 0 comentarios


Hugo Triano Gómez.



Como se dijo desde el principio, lo de fondo en el conflicto magisterial de Tabasco no era ver quién vencía a quién, sí darle paso a la legalidad, en la idea de que el "nuevo" gobierno busca diferenciarse de los que le antecedieron y que tanto criticó. 
Con la batalla concluida -que no la guerra- resta registrar los saldos que dejó. 
De inicio hay que decir que el gobierno Nuñista se mostró más "aguantador" que otros ante las presiones de la alianza magisterial, que ciertamente tensaron la liga hasta donde era posible… y un poco más. No hubo granaderos en las calles, ni ante lo que para algunos fue un exceso como lo suscitado en los últimos días del paro en la Quinta Grijalva. El gobierno Nuñista pues prefirió meter en agua los fósforos teniendo la mecha del explosivo en sus manos, con todo y que también hubo quien vio en ello, un signo de inacción, de "demasiada tolerancia".
Con el nudo desatado ya, puede decirse también que la administración Núñez salió bien librada del conflicto al no ceder en la pretensión de los maestros de renunciar a Rodolfo Lara de la secretaría de educación, que como también se afirmó, solo lo habría hecho y exhibido como un gobierno débil y le mostraría "el caminito" a los demás que en lo subsecuente tengan cosas que negociar con la autoridad estatal.
Los maestros por su parte mostraron su poder y su capacidad de organización, de unirse. Mal hicieron sí, en exhibirse ellos mismos como una clientela electoral que en función de lo que les dan, apoyan o dejan de apoyar tal o cual proyecto. Lo de la cabeza de puerco colgada frente a la residencia oficial del gobernador augurando "la caída" de Lara Lagunas, en honor  la verdad no pasó ni debería pasar de lo anecdótico, de algo propio de una manifestación acalorada y de un conflicto ríspido. 
Lo bueno, si se le puede encontrar algo así a diez días de clases perdidos, es que ahora parece claro para todos que las evaluaciones llegaron para quedarse entre los maestros que aspiren a hacerse de una plaza o de obtener una mejor dentro del tristemente célebre régimen de escalafón. Y es que en esto como se ha sostenido, nada es más trascendente que la decisión de hacer cumplir los reglamentos. Si ésta no existe desde la autoridad que lo regula, todo quedará en manos de nuevo de los líderes sindicales que discrecionalmente se han beneficiado en perjuicio de sus propias bases.
Es también nueva tarea de ellas -de las bases- comenzar a exigir claridad en el manejo de sus cuotas, que debe alcanzar hasta para financiar sus celebraciones y obsequios, como sucede en todo organismo autónomo.
La cereza en el pastel la constituye sin duda la explicación dada por la parte gubernamental, respecto a lo que le puso fin al primer conflicto gremial de peso y de pesos del denominado "gobierno del cambio".
Lo fundamental, amén de los logros sobre pagos oportunos y cosas que ya antes se han prometido, radica en el pago extraordinario de hasta 82 millones de pesos que se hará -en conjunto- a los tres sindicatos en aras de "cumplir el calendario y mejorar la calidad de la educación". 
Es importante por que una vez asegurado el monto que siempre se negó pudiera ser viable, los maestros se sintieron "ganadores" y apagaron la llama de su movimiento. Empero signaron un compromiso que bien pudiera sacarlos de la zona de confort en la que han estado en los últimos años. 
A la luz de ello, la advertencia del secretario de gobierno Raúl Ojeda de que los dineros que se darán son absolutamente auditables no es cosa menor y reduce en algo la falta de un candado en el pago de la prestación que bien pudo ser catalogado como "único" para evitar cualquier intento de reclamarlo el año siguiente, pero como también se dijo antes, las partes tenían cosas que ceder si querían destrabar el problema.
La advertencia en comento se entiende entonces buscará reducir las ausencias injustificadas de maestros, incluidas las apadrinadas por los líderes del magisterio, pero también buscar que el recurso se emplee por fin en una auténtica capacitación de los docentes. En otros términos -y por lo menos en el discurso- no será solo para "motivar" los estados financieros -pequeños o grandes- de quienes dedican su vida a la enseñanza. 
¿Que se recuperarán clases? En honor a la verdad lo que hace falta es recuperar el aprendizaje, la que la sola presencia en el aula no garantiza. 
¿Que por qué solo puede hablarse de una batalla terminada y no de una guerra? Es solo cuestión de pensar que la misma alianza magisterial tendrá que volver a negociar el mecanismo para hacerse del dinero ya autorizado -que tendrá que trabajar para ello- y que enfrente estará el mismo veterano con una batalla más en su haber:  Rodolfo Lara. 

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